Viene a cuento
July 3rd, 2009 hilario Posted in Articulos, Relatos cortos | No Comments »
En rumor, que toma forma de convertirse en vox populi, se hace eco la presunción de que hay sobrados indicios de que Zapatero adquiera protagonismo en el municipio por su participación en el certamen literario en prosa, cuyas bases recientemente se han publicado. De tal revelación se suscitaron en mí iniciales reticencias a ser partícipe del concurso. Sin embargo, un amigo me despejó dudas.
- Presenta tu obra. Por ése, no temas. No puede ser posible. Zapatero se extiende en demasía y aquí se pide cuento corto.
De Zapatero y sus dotes, cuentan que en campaña electoral, en una de sus visitas para actual como cabeza de cartel en el acto programado para provocar exaltación en las masas, le presentaron a Jaimito.
- ¡Ah!. ¡Sí!. Jaimito. El de los cuentos – atento y correcto espetó el Presidente.
- Se equivoca, señor. Yo soy el de los chistes. El de los cuentos es usted – respondió Jaimito con todo respeto.
Cierto o no, el hecho es que cada vez es más reconocido como un hombre de fábula.
Puesto a contar, respecto a la crisis me dicen que la titular de la cartera de Hacienda, al tomar posesión como Ministra, le comentó al Presidente la preocupación ante la tozudez de los bancos, obstinados en no dar facilidades a la hora de conceder créditos, con la repercusión negativa que tal postura tiene para cumplir con el objetivo de calentar la economía. Zapatero, con grazejo, dijo:
- Non problem. Manos a la obra: lo resuelvo en un pis-pas dijo Zapatero para tranquilizarla.
Con ánimo de salir victorioso en el envite, nuestro querido Presidente dirigió sus pasos hasta una entidad bancaria. Departiendo con el Director, cuatro hombres, armas en mano, entraron en el edificio y echaron el alto, al grito de “quieros todos, esto es un atraco”.
Zapatero, al observar a los individuos, con paso firme se acercó a ellos.
- Perdonen. Debo amonestarles. En el acto que en el uso de sus libertades pretenden llevar a cabo, siento decirles que no cumplen con la Ley de Igualdad. No hay mujeres entre ustedes – les comentó amablemente el Presidente pero con gesto que hacía entendible la reprimenda.
Ante la evidencia, se miraron entre ellos. Con paso decidio, tras girar sobre sus talones, abandonaron el establecimiento bancario. Poco después, tres miembros de la banda, acompañados de dos mujeres, volvían a la carga en sus intenciones.
- Señor Presidente. Hágales ver que no pueden perpetrar sus intenciones ya que no cumplen con la condición de paridad en la banda – observó de inmediato el avispado director nada más verles.
Zapatero, cerciorado del certero comentario, se arrimó a los animosos atracadores, se hizo con una de sus armas y, acto seguido, disparó sobre uno de ellos, alcanzándole una pierna.
Satisfecho les miró a los ojos y ufano alzó su voz convencido de haber dado al problema respuesta.
- Ahora sí, compañeros. Adelante. Nadie podrá dudar que en su empresa se muestran como ciudadanos respetuosos con la Ley de Igualdad: Dos hombres, dos mujeres y un descapacitado.
Cuentan que el día de las últimas elecciones generales de España, una señora dio a luz a una hermosa niña. Para poner el nombre a la criatura, espero hasta saber el escrutinio. Al fin se decidió por el nombre: Socorro.
Lo decidió al saber que había ganado el PSOE. La matrona, al enterarse, desconcertada preguntó al respecto:
- ¿Y sí hubiera ganado el PP?
A lo que la madre respondió:
- Milagros, señora. Milagros.
Hilario Álvarez Valentín

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